
Importancia de las plantas medicinales
México cuenta
con una gran diversidad florística y en cuanto
a la diversidad fitoterapéutica, ésta también
es muy amplia y depende de las regiones climáticas
y de los grupos indígenas que viven en ellas, así
los datos aportados por la Base de Datos Etnobotánicos
de las Plantas Mexicanas (BADEPLAM), del Jardín
Botánico de la Universidad Nacional Autónoma
de México, reporta información para 3, 500
plantas vasculares cuyo uso principal es medicinal, en
tanto que el Instituto Mexicano del Seguro Social reporta
4 mil 400 especies medicinales
Los herbarios, jardines
botánicos, bancos de germoplasma, huertos familiares
y farmacias vivientes, son elementos valiosos para la
docencia y la investigación; sin embargo, sus alcances
son limitados, por lo que la Universidad Autónoma
Chapingo ha generado estrategias para la enseñanza práctica
sobre los usos de las plantas medicinales, frescas o secas,
considerando como prioridades la preservación del
ambiente, la conservación de la diversidad genética
vegetal y que la gente de escasos recursos disponga de
medicamentos económicos, sin efectos secundarios
nocivos y adecuados a su entorno ecológico y cultura.
En la Universidad Autónoma
Chapingo se trabaja para impulsar y fortalecer la enseñanza
de la herbolaria tradicional mexicana y, para ello, se
considera de vital importancia el trinomio investigación-docencia-servicio,
como medios para lograr alternativas prácticas
para conservar o recuperar la salud de la población
mexicana
En los últimos
20 años ha venido resurgiendo el interés por el
uso de las plantas medicinales, lo que ha permitido que
la herbolaria recobre una posición científica
que parecía perdida después del auge de
la industria química farmacéutica
Actualmente el conocimiento de la medicina tradicional
se ha venido rescatando y validando por instituciones
científicas
La cifra de especies vegetales en México oscila
en 30,000 catalogadas en 220 familias y 2410 géneros,
del total de esta flora se considera que el 50% de las
especies son utilizadas para satisfacer alguna necesidad
humana, siendo las plantas medicinales las que ocupan
el principal porcentaje, calculado en 3500 especies
De éste total se considera que el 11%, es decir
un promedio fluctuante de 350 a 400 especies medicinales
se comercializan en mercados de la capital mexicana con
un volumen de 20,000 toneladas de plantas seca al año
proveniente de 15 regiones y subregiones del país
El hombre ha hecho uso
de sus de los productos de la naturaleza desde hace tiempos
inmemoriables, no solo para satisfacer su hambre, si no
también con la finalidad de sanar sus enfermedades
cicatrizar sus heridas, la medicina tradicional como parte
importante de la cultura de los pueblos, ha sido durante
siglos, el único sistema utilizado en la restauración
de la salud de las generaciones pasadas, donde las plantas
medicinales han cumplido un rol fundamental como medio
para curar enfermedades en las personas
Aunque el uso de las
hierbas con fines terapéuticos estaba asociada
a ritos mágicos y religiosos y su carácter
curativo se atribuyó a las fuerzas divinas, hay
que resaltar que esta utilización estaba basada
por encima de todo, en un buen conocimiento de la planta
adquirido empiricamente y transmitido de padre a hijos
a través de muchas generaciones. Después
del advenimiento de la medicina académica o científica,
el sistema tradicional sigue teniendo presencia en mas
del 90% de la población amazónica, con predominio
en el área rural, son las comunidades quienes han
utilizado tradicionalmente las plantas medicinales, para
satisfacer sus necesidades básicas, acumulando
practicas ancestrales de selección, manejo y conservación
de conocimientos que han transmitido de una generación
a otra
Esta información
ha sido importante para el descubrimiento de diferentes
medicamentos que hoy utilizamos y que son hechos a base
de plantas
Diversas plantas han sido estudiadas y llevadas al extranjero
donde su uso se hace cada vez mas frecuente, esto origina
además que nuestras plantas se vayan extinguiendo
o mejor dicho desapareciendo de nuestro bosque
Es importante por lo tanto la capacitación en diversos
aspectos para el manejo de las plantas medicinales como
medicina alternativa curativa
Conociendo como realizar su cultivo, recolección,
secado, almacenamiento y procesamiento, sabremos como
llevar a cabo una curación alternativa.
México se conforma
de un conjunto de culturas asentadas en lugares determinados
en el territorio mexicano o mezcladas en lugares urbanos,
son los representantes de nuestra herbolaria, son las
depositarias de un conocimiento ancestral
Los conocimientos fueron adquiridos por imitación,
similitud o accidentalmente cuando ingerían vegetales
para su alimentación, configurando lo que llamamos
método de prueba y error, cuyos pilares son la
observación y la experiencia seguido de una sistematización
de conocimientos
El conocimiento, en un
principio, estaba determinado por lo mágico, posteriormente
por lo medicamentoso para quedar finalmente mezclado como
mágico-medicamentoso adquiriendo un status de doctrina
seudocientífica en los primeros albores, el extenso
conocimiento y práctica de la herbolaria disminuyó
por el carácter de subordinación que adquirieron
las culturas de este territorio y por la eliminación
física de que fueron objeto muchos depositarios
de este conocimiento.
La integración
de la herbolaria nativa con la de los invasores españoles
fue posible en la medida en que fue reconocida la utilidad
práctica de las plantas medicinales empleadas en
prácticas curativas tanto en indígenas como
en españoles se aceptó lo medicamentoso, pero lo
mágico como concepción y cono ritual quedó
al margen, siendo los mismos indígenas los que
siguieron siendo depositarios de esos conocimientos en
su misma condición de dominados, la práctica
de éstos se constituyeron como elementos de identidad
y como expresión de resistencia y lucha a largo
plazo.
La tolerancia de la herbolaria
durante el dominio español, se explica por su eficacia
y porque realmente era la única alternativa medicinal
para los grupos indígenas dominados no había
otra medicina que diera solución a los problemas
de salud de esos grupos, prueba de ésta tolerancia
se expresa en los escritos realizados en esa época:
el escrito hecho en 1552 por Martín de la Cruz
llamado por nosotros como Códice Badiano, los escritos
de Bernardino de Sahagún de 1558, que recoge informes
de los médicos indígenas, el arduo trabajo
realizado por Francisco Hernández de 1570 a 1577
El compendio y lectura de estas obras ofrece una comprensión
de la importancia de las plantas medicinales en esa época.
Después de la
Independencia de México, como parte inherente de
un proceso de construcción de la conciencia nacional
como mexicanos, la herbolaria siguió en la misma
situación tolerada, se desarrollan las primeras
investigaciones oficiales en 1889 con Fernando Altamirano
de la Secretaría de fomento, quien fundó
el Instituto Médico Nacional para estudiar preferentemente
plantas medicinales, dicho instituto fue clausurado en
1919 y con ésto terminó el intento de estudiar
sistemáticamente la herbolaria nacional.
Desde el período
independiente y durante el posrevolucionario el estudio
de plantas medicinales fue descontextualizado de los aspectos
mágico-religiosos y dichos estudios fueron realizados
principalmente por extranjeros, quienes saben de nuestras
culturas pero tienen dificultades para comprenderlas cayendo
en el error de considerar a lo mágico-religioso
como producto "sólo" de la ignorancia y superstición,
sin considerar que son elementos de una cosmovisión
muy propia, de las culturas de este país.
Durante este siglo las
prácticas curativas con plantas medicinales persistieron
y persistieron también los esfuerzos de algunos
intelectuales por sistematizar ese conocimiento, ejemplo
clásico de exponer son los trabajos de Maximino
Martínez con su obra Las Plantas Medicinales de
México, a mediados del siglo, los trabajos de Instituto
Mexicano para Estudio de las Plantas Medicinales de México
(IMEPLAM) en los años setenta, plasmados en su revista
Herbolaria y sus monografías científicas
Los trabajos del INI encabezados por el Dr Arturo
Argueta Villamar en esta década (1990) integrados
en una obra de 13 tomos, que resumen gran cantidad de
obras relacionadas con plantas medicinales y sus propios
estudios son dignos de divulgarse, ya que prácticamente
son patrimonio de la humanidad.